Alternatiba ·
El coste de la vida en Euskal Herria continúa aumentando de forma constante y parece que no toca techo. Lo sufrimos en ámbitos como la vivienda, la cesta de la compra o la factura luz y, actualmente, la subida de combustibles derivado de las guerras imperialistas. Mientras esto es así, los salarios y las pensiones no crecen al mismo ritmo. Como consecuencia, afrontar el día a día se vuelve cada vez más complicado, especialmente si se pretende hacerlo con dignidad y con unas condiciones que permitan construir un proyecto de vida estable.
El consenso social para adaptar el salario mínimo a las realidades de nuestro territorio y así conseguir garantizar condiciones mínimas para la vida, es claro y notorio. Desde Alternatiba reconocemos el esfuerzo que lleva realizando la mayoría sindical de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa durante décadas y de las cientos de miles de personas que han llenado las calles en cada convocatoria de lucha y reivindicación por dignificar las condiciones de vida de las personas que vivimos y trabajamos en este país.
Los continuos ataques que sufre la clase trabajadora no serían posibles si nuestros gobiernos, tanto el de la CAV como el de Nafarroa, tomaran una actitud valiente y se colocaran, de forma decidida, del lado de trabajadoras y trabajadores y no del lado de la patronal que representa CONFEBASK y la CEN. Tuvieron la oportunidad pero la desecharon: tanto el Gobierno de Nafarroa como el Gobierno Vasco, sumaros sus votos a las fuerzas más reaccionarias para impedir la tramitación o el debate de la Iniciativa Legislativa Popular que pedía un salario propio y que contó con más de 140.000 firmas.
Este próximo 17 de marzo, la mayoría sindical de nuestro país convoca una huelga general por un salario mínimo propio para Euskal Herria y por un reparto efectivo de la riqueza. No es solo una jornada de protesta, sino un ejercicio colectivo frente a un modelo voraz que nos condena a la precarización del trabajo, al debilitamiento de los servicios públicos y el encarecimiento de la vida para el beneficio de unos pocos.
Esta huelga nos interpela a toda la clase trabajadora frente a la avaricia que nos condena a salarios insuficientes, pensiones bajas, empleos inseguros y un futuro marcado por la incertidumbre. Necesitamos con urgencia un salario mínimo propio y digno que permita vivir, no solo sobrevivir. La mayoría de quienes cobran el SMI, más del 60% según datos oficiales, son mujeres y personas jóvenes.
Por todo ello, desde Alternatiba, nos sumamos a la huelga general convocada por la mayoría sindical por unos salarios y pensiones dignas adaptadas a nuestra realidad. La movilización social, la lucha sindical y la ocupación del espacio público, como bien conocemos en este país, es la vía de acción principal y más directa para construir vidas con dignidad y seguridad. Animamos a toda nuestra militancia a secundar esta huelga y a llenar las calles de los diferentes barrios, pueblos y ciudades de Euskal Herria este 17 de marzo.