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50 años de memoria y lucha popular por la verdad, la justicia y la reparación

La charla organizada por Alternatiba en Lizarra sirvió para reivindicar 50 años de memoria y lucha popular por la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas del 3 de Marzo, Jurramendi y los Sanfermines de 1978. El acto reunió a Iñaki Martín Etxazarra, de Martxoak 3; Begoña Zabala González, de Sanfermines 1978; y Regino Etxabe Díaz, de la Iniciativa Popular Montejurra 1976-2026, en una conversación que trazó una línea de continuidad entre distintos episodios de violencia política y policial durante la Transición.

Durante la charla se defendió que estos hechos no fueron sucesos aislados, sino parte de una misma estrategia represiva contra un movimiento popular, obrero, antifranquista y soberanista que en Euskal Herria había adquirido una gran fuerza. Frente al olvido y la impunidad, las intervenciones pusieron en valor la movilización social que durante décadas ha mantenido viva la memoria colectiva.

Iñaki Martín Etxazarra recordó que “Las luchas del 3 de marzo no surgieron de forma espontánea”, sino tras meses de organización clandestina, empobrecimiento de la clase trabajadora y una creciente conciencia de lucha.También destacó el papel decisivo de las mujeres en el sostenimiento de la huelga: “No se puede concebir el 3 de marzo sin el apoyo y la lucha que tuvieron las mujeres para que la huelga triunfara”. Para Etxazarra, además, la memoria de aquella masacre se ha mantenido gracias a la constancia popular frente a la deserción institucional de muchos actores durante años.

Por su parte, Regino Etxabe Díaz puso el foco en Montejurra 1976 y cuestionó la versión oficial que durante décadas presentó aquellos hechos como un simple enfrentamiento entre facciones carlistas. Según señaló, la documentación conocida en los últimos años confirma que aquella lectura es falsa y que lo sucedido debe situarse en la misma secuencia represiva que el 3 de Marzo y Sanfermines 78. En ese sentido, afirmó que la teoría del enfrentamiento interno “desmiente la versión oficial” y defendió que existió una operación planificada para golpear a un espacio que se había convertido en referencia del antifranquismo.

Begoña Zabala González, desde la vivencia de los Sanfermines de 1978 y del movimiento feminista, ofreció una lectura especialmente valiosa sobre la violencia de aquellos años y el papel de las mujeres en los procesos de ruptura. En relación con el feminismo, recordó que aquellos momentos de movilización fueron también una oportunidad para disputar espacios históricamente masculinizados y para introducir reivindicaciones propias en el ciclo de lucha popular. “El papel de la mujer era un puntal fundamental”, señaló, reivindicando cómo el movimiento feminista fue capaz de “feminizar lo que se iba planteando” e intervenir en conflictos políticos, laborales y sociales desde una agenda propia.

Zabala también insistió en que la represión no fue algo puntual, sino estructural, y advirtió de la gravedad de la violencia ejercida por el Estado durante la Transición. En uno de los momentos más contundentes de su intervención afirmó que “la tortura empezó unos procedimientos y unos procesos impresionantes”, llegando a señalar que en algunos momentos “era superior a la que pasaban en los tiempos del primer franquismo”. En esa misma línea, subrayó la necesidad de incorporar esta realidad al relato colectivo: “vamos a seguir metiendo a los torturados y a las torturadas de todas las fechas porque eso es un elemento central y estructural del régimen fascista y franquista y de la dictadura que ha perpetuado y ha seguido haciéndolo hasta ahora”. Su reflexión vinculó directamente la impunidad de ayer con muchas de las dificultades actuales para alcanzar verdad, justicia y reparación.

La conversación subrayó igualmente que la memoria no debe entenderse como un ejercicio del pasado, sino como una herramienta política para disputar el presente. Medio siglo después, las reivindicaciones siguen siendo claras: reconocimiento para las víctimas, fin de la impunidad y garantías de no repetición. Gracias al empeño de miles de personas, colectivos y plataformas populares, los crímenes del 3 de Marzo, Montejurra y Sanfermines 78 no han sido borrados de la historia colectiva de este pueblo.

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